Evento Cerebro Vascular EVC

El Evento Cerebro Vascular o enfermedad vascular cerebral (EVC) es un síndrome clínico caracterizado por un rápido desarrollo de signos neurológicos focales que se dan por más de 24 horas sin otra causa aparente que de origen vascular. Pueden darse de dos tipos: isquémicos y hemorrágicos. La Organización mundial de la Salud (OMS), lo define como el desarrollo de signos clínicos de alteración focal o global de la función cerebral, con síntomas que tienen una duración de 24 horas o más o, que progresan hacia la muerte.

Dentro de la clasificación se encuentran el EVC Isquémico y Hemorrágico.

En el EVC isquémico, la Isquemia Cerebral es por la consecuencia de la oclusión de un vaso y puede tener manifestaciones transitorias (20%) en donde no existe daño neuronal permanente, o permanentes (Infarto cerebral 80%), lo que implica un daño neuronal irreversible. En estas manifestaciones isquémicas se encuentran además de la isquemia cerebral, el infarto cerebral por trombosis, por embolismo y la enfermedad lacunar.

En en EVC hemorrágico están la Hemorragia Intracerebral (HIC) se da de un 10-15%, la rotura de un vaso da lugar a una colección hemática en el parénquima cerebral o en el espacio subaracnoideo en un 5-7% y la hemorragia subaracnoidea (HSA) espontánea.

En la fisiopatología del infarto cerebral, con la obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, se desencadena una cascada de eventos bioquímicos que inicia con la pérdida de energía y termina en muerte neuronal. Las manifestaciones clínicas de un infarto cerebral (IC) como su principal característica se da la aparición súbita del déficit neurológico focal. Dependiendo del sitio de afección cerebral, frecuentemente son unilaterales e incluyen alteraciones del lenguaje, del campo visual, debilidad hemicorporal y pérdida de la sensibilidad. Los subtipos del Infarto cerebral son:

Arteroesclerosis de grandes vasos: Es la más frecuente. Afecta la carótida y las arterias vertebrales, uso de drogas, síncope, arteritis.

Cardioembolismo: Oclusión de una arteria cerebral por un émbolo originado a partir del corazón, infartos al miocardio, aneurismas ventriculares con trombos, enfermedad de Chagas entre otras.

Enfermedad de pequeño vaso cerebral: Asociado con demencia vascular y síndromes frecuentes como hemiparesia motora, síndrome sensitivo puro, síndrome sensitivo-motor, disartria, mano torpe y hemiparesia atáxica. Principales factores de riesgo son la hipertensión arterial (HAS) y diabetes mellitus.

Otras causas: Se da en menores de 45 años por vasculopatías del Sistema Nervioso Central (SNC) y algunas enfermedades o síndromes.

Etiología no determinada: Incluyen los Infartos cerebrales con más de una etiología posible o aquellos que a pesar de una evaluación completa, no se determina la causa. (Arauz y Ruiz, 2012).

Por su parte, en la Hemorragia intracerebral el factor de riesgo más claramente asociado es la Hipertensión Arterial (HA) y su localización más frecuente es en los ganglios basales. En las manifestaciones clínicas, se presenta de forma súbita o con síntomas rápidamente progresivos. Frecuente el déficit neurológico, síntomas acompañantes como cefalea, náuseas y vómito, déficit neurológico sensitivo-motor con compromiso de los nervios craneales, ataxia, nistagmus o dismetría. Las crisis convulsivas aparecen en el 5-15% de las Hemorragias Intracerebrales, en donde uno de los 4 pacientes sufre deterioro neurológico en las primeras 24 horas del hematoma, aumento de sangre o edema y su localización nos orienta en la posible causa.

Además de estos eventos que hemos visto anteriormente, se manifiestan las Hemorragias Subaracnoideas (HSA), los cuales en el 80% de los casos son secundarios a ruptura de un aneurisma sacular. Su principal factor de riesgo es la Hipertensión arterial, así como el tabaquismo, etilismo intenso, historia de hipertensión en familia de primer grado y enfermedades hereditarias, coagulopatías y vasculitis del Sistema Nervioso Central (SNC). Los aneurismas múltiples se encuentran en el 15% de los casos y el riesgo de ruptura depende de su tamaño y localización.

Las manifestaciones clínicas son la cefalea severa de inicio súbito, acompañada de náusea, vómito, fotofobia y alteración de la conciencia. Hemorragias en el fondo de ojo, signos meníngeos, parálisis de III y IV nervios craneales, paraparesia, pérdida del control de esfínteres, y combinación de Hemiparesia, Afasia o negligencia visuoespacial. (Arauz y Ruiz, 2012).

Los Eventos Cerebro Vasculares (EVC), representan una entidad heterogénea con subtipos y cada uno de ellos tienen manifestaciones clínicas y una forma de abordaje diagnóstico y de tratamiento diferentes. En cuanto a la epidemiología constituye la tercera causa de muerte, 88% en personas mayores de 65 años. El riesgo es mayor en hombres que en mujeres. Los factores de riesgo pueden ser agrupados en inherentes a características biológicas de los individuos (edad y sexo), a características fisiológicas (presión arterial, colesterol, fibrinógeno, índice de masa corporal, cardiopatías y glicemia), a factores de riesgo del comportamiento del individuo (consumo de cigarrillo u alcohol o anticonceptivos orales) y a características sociales o étnicas.

Dentro del diagnóstico diferencial del EVC se denotan en la Isquemia Cerebral Transitoria la migraña, epilepsia, lesiones cerebrales (tumores, hematomas, malformaciones), no vasculares (hipoglicemia, Meniére, Esclerosis múltiple y síntomas monoculares como hipertensión maligna, glaucomo, entre otras.

Por su parte, es importante comentarles acerca de los métodos médicos a nivel diagnóstico como lo son la Tomografía o Escanografía Cerebral Computarizada (TAC), Electrocardiograma (ECG), Rayos X de tórax, estudios hematológicos, química sanguínea, gases arteriales, punción lumbar, angiografía cerebral, Doppler, entre otros.

Además, dentro de la rehabilitación de la persona con enfermedad cerebrovascular, es vital desarrollar en el paciente al máximo todas sus capacidades físicas, psicológicas, del lenguaje, sociales, emocionales y cognitivas. En este caso, el trabajo interdisciplinario es de gran importancia para el avance significativo de diferentes disciplinas, entre ellos el Terapeuta del Lenguaje que, con un diagnóstico a través de la evaluación y detección lo antes posible, podemos determinar las necesidades del paciente, para buscar la mayor independencia posible, prevenir complicaciones en un futuro, mejorar su calidad de vida en la comunicación y todas las áreas terapéuticas (Lenguaje, Habla, Cognición, Alfabetización y Deglución), y lograr un avance significativo tanto para el paciente como para el apoyo de su familia después de lo ocurrido. (Muñoz y Collazos, 2010).

Cualquier duda, consulta, o comentario acerca del tema estoy para servirles. Espero les guste y les sea de gran utilidad esta información. Muchas Gracias.

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